¿y la leche mi amor?
vengo despertando;
esas cosas son de cuerdos,
de la gente educada que no enferma del corazón
pero mírate amor,
té estás enfermando de ese apestoso día a día,
del querer tomar descafeinado con azúcar;
ay mi vida; de las cosas educadas.
¿quieres leche?
¿cómo te apetece?
Con amor, con roña,
con lactosa, ¡ah, ya sé! te gusta en prosa;
en la cama, en la cocina, en la cima, en la cuesta, ¿en una apuesta?
la jugamos corazón –de ahí vengo-
tu amor no es sano ni educado,
¿quieres leche?
-hijoles mi amor-
hoy no hay cama ni tampoco rama,
ni el diez por ciento del que era en tu entonces,
ni la edad, ni la cartilla, ni tampoco el crucigrama,
-puta la que pario a San Juan y sus maestros-
ni la calentura de la estufa p´a quemar la leche,
ni tu cuello de horizonte -uff éste me dolió-
ni la luna blanca ahí metida en el café de madrugada,
¿quieres leche corazón?
Te la debo,
hoy me quedo a dormitar en ese parpadear que es la vida,
en mis sueños, en los dueños de mis sentimientos,
en el dar y no querer sentir de nuevo el arrepentimiento,
-sabes qué-
en la almohada y no en tu cuerpo...
Due® 16mayo09
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